Bloggear o no bloggear...

...he aquí la cuestión. Me propongo desde este espacio publicar cada tanto algunos comentarios, artículos, opiniones sobre la realidad del latino en Estados Unidos, pero sin olvidarme que ante todo soy latinoamericano y lo que sucede en el continente afecta a todos los que estamos aquí. La frecuencia de publicación será bastante irregular, pero será de alguna manera activa y persistente. También haré una recopilación de artículos pasados y que ya fueron publicados en otros lugares pero que no dejan de ser actuales. Ojalá me ayuden con sus comentarios. Aquí vamos pues...

lunes, 8 de enero de 2018

“Cuentos del norte, Historias del sur”, un viaje entre los dos hemisferios. (Reseña)

Siempre hablamos de que el escritor en el exilio o en la diáspora debe pasar por etapas creativas diferentes y que estas están comandadas por distintas edades emocionales relacionadas al desarraigo. En “Cuentos del norte, Historias del sur” vemos nítidamente esas tres etapas creativas. La de escribir pensando en el terruño, la de la fascinación por lo nuevo y la necesaria comparación constante entre lo viejo y lo nuevo, y la última, desde el arraigo, del personaje totalmente adaptado al lugar donde vive.
             “Cuentos del norte, Historias del sur”, es un libro de cuentos del escritor peruano Hemil García Linares, que nos transporta desde el Perú donde creció el autor, hasta los Estados Unidos, donde el escritor reside actualmente. Si bien las historias se intercalan geográficamente entre ambos hemisferios, mantienen una coherencia narrativa ya que su unidad está basada en construcción sicológica de los personajes y en los temas personales que se manejan en cada uno de los escritos.
            Los personajes de García Linares pueden ser obsesivos, ellos llegan a olvidarse ciegamente de los cánones sociales con tal de satisfacer esas metas incomprensibles a veces, y heroicas otras. En las historias que se suceden en Perú, los textos son vividos por personajes jóvenes, normalmente viviendo en barrios marginales y con actitud de arrabal. Estos personajes tienen en común la música, el amor inocente, el crecimiento en una sociedad con un futuro incierto y violento, y también con el sueño obligado de la emigración.
            Aquellas historias que están situadas en Estados Unidos presentan a personajes bien adaptados o en proceso de serlo, a las circunstancias de lo cotidiano. A veces los personajes son inmigrantes ilegales siendo estafados en su trabajo o ya ciudadanos sirviendo en alguna de las tantas guerras lejanas que ofrece este país. En ellas el ambiente es diferente. Los personajes también. En estas historias norteñas los personajes se muestran más reflexivos y quizás hasta un poco más vencidos por las miserias del mundo. Quizás García Linares intenta demostrar que la inmigración es un viaje personal e interno, y que lo externo es solo el resultado de ese viaje interior.
            Los textos muestran al final de cada uno el año en el que fueron escritos, y deducimos a través de ello que la construcción del libro transcurrió entre el 2004 y el 2010. Esto puede ser anecdótico, pero no se debe pasar por alto esas etapas literarias que el escritor en el desarraigo debe pasar, como mencionábamos antes, el autor nos muestra claramente esas tres etapas en sus escritos.

            García Linares apela a la psiquis emocional, construye personajes creíbles pero también contaminados por pensamientos propios y no siempre justificables. El lector se puede encontrar en estos escritos un narrativa fluida y constante, que conmueve y que hace cómplice de la lectura. Celebramos libros como “Cuentos del norte, Historias del sur” porque están bien escritos y porque nos llenan los ojos, pero también porque nos acercan a nosotros mismos. Algo que no es fácil de lograr.

Fernando Olszanski es autor del libro de relatos Rojo sobre blanco, es Director Editorial de Ars Communis, www.arscommun.com

lunes, 27 de noviembre de 2017

Permutaciones para el estertor del mundo, el último libro de Diego Ordaz

Diego Ordaz, escritor mexicano radicado en Ciudad Juárez, nos presenta su último libro de narraciones cortas titulado Permutaciones para el estertor del mundo. Desde el titulo podemos prever que sus narraciones son serán color de rosa, pues el mundo no lo es, y el autor nos lo muestra tal cual él lo ve. Ordaz nos lleva con un lenguaje punzante, a un mundo de personajes sórdidos y desesperanzados, con situaciones caóticas y, a veces,  alejados de la realidad misma. No todos esos personajes son humanos. Podemos escuchar a una muñeca pensante, o a una gallina que descubre lo atroz de la soledad.
Ordaz no nos dice dónde suceden sus historias, pero uno puede intuir que Ciudad Juárez, ese ámbito cruel sacudido por la violencia de años, y con la desgracia de tener a los Estados Unidos solo a un cruce de río, se deja seducir por emociones encontradas, donde se vislumbran los misticismos populares, la resignación a un futuro mezquino, y a una muerte cruel e inevitable. Pero Ordaz nos cuenta todo este torbellino de emociones encontradas con una prosa que aunque sea breve, no deja de ser tristemente poética, como encontrando belleza en los límites de la propia humanidad, o la falta de ella.

Permutaciones para el estertor del mundo, tiene una narrativa fluida, se lee con ganas y con sorpresa. Provoca una tensa reacción, que a veces se puede entender como incomodad, o quizás como realización, cada uno descubrirá su propia sensación, tal cual un estertor debería ser. Si un libro provoca sensaciones, no pasa desapercibido. Diego Ordaz lo logra a partir un libro de narraciones lacerantes, pero con pensamientos estirados hasta los límites de la psiquis humana misma. Un buen libro. 

viernes, 16 de junio de 2017

Las ironías del 1 de mayo

Las ironías del 1 de mayo


Dicen que aquellos países que no revisitan su historia están condenados a repetir los errores. Parece que lo del 1 de mayo es uno de esos casos. Todos sabemos que el 1 de mayo es mundialmente reconocido como el Día de Trabajo, mundialmente, menos en los Estados Unidos, lugar donde se sucedieron los eventos, más precisamente en la ciudad de Chicago.
Para no irnos por las ramas, explicando de manera rápida qué pasó. En 1886, un primero de mayo, los trabajadores se lanzan a una huelga masiva que termina con choques violentos entre policías y trabajadores, hay represión, hay tiros, hay bombas, hay muertos de ambos lados. Las represalias derivan en arrestos de activistas y organizadores de la marcha, hay juicios vergonzosos donde no hay evidencias, pero igualmente condenan a la horca a varios. Por supuesto que esos condenados eran todos extranjeros que traían ideas profanas como igualdad de pago y una jornada de ocho horas de trabajo, algo que se logró un par de años después.
Por muchos años el primero de mayo se celebró en Estados Unidos como un día para la reflexión, donde se recordaba a las víctimas de aquellos sucesos. El tema fue que cuando la Unión Soviética lo declara como día mundial del trabajo, a modo de avergonzar a su rival de la guerra fría, este país lo toma como un “feriado comunista”.  Y esa es la verdadera razón por la cual se dejó de recordar ese día. El feriado del “Labor Day” ya se celebraba el primer lunes de septiembre para distanciarse de la carga política que traía la referencia ideológica con el rival proletario.
En la última década, el 1 de mayo ha tomado otra connotación, pero no por ello menos política. Los organizadores de las marchas pro reforma migratoria habían elegido, precisamente, el 1 de mayo para organizar una protesta masiva, como en aquellos tiempos de lucha por igualdad, por lograr hacerse escuchar ante una elite sorda y esquiva, pero también hipócrita, y hacerles saber que los inmigrantes, con o sin documentos, son la verdadera fuerza silenciosa que mueve a este país. Otra vez, desde Chicago, el llamado se hizo eco en el resto de la nación del norte, ya no solo para pedir por derechos laborales, sino por derechos humanos: que no se deporte inmigrantes sin una razón legítima, que no se separen familias por caprichos políticos, que los inmigrantes no sean el termómetro de una campaña presidencial despiadada y llena de rumores de corrupción.
La reforma migratoria perdió peso en el congreso. Nadie en el Capitolio quiere tomar esa piedra caliente que sigue estando latente, porque la economía de este país se mantiene gracias a las espaldas mojadas de los trabajadores en el campo, en las fábricas, en los restaurantes, en las empleadas domésticas, y en un sinnúmero de lugares donde se paga poco y se trabaja mucho.
El 1 de mayo sigue siendo una fecha emblemática, por los sucesos de 1886, pero también por lo que se muestra en la última década. La lucha por la igualdad, por salir a la luz, por tener un salario digno y derechos a servicios por los que se paga y no se pueden obtener. No podemos olvidar de dónde venimos, eso puede hacernos olvidar hacia dónde vamos. No podemos olvidar que el sacrificio de unos es la recompensa de otros. No podemos olvidar que la lucha continúa, para desterrar el racismo, la intolerancia, pero también la ignorancia de aquellos que prefieren odiar a comprender que este es un mundo diferente. No podemos olvidar que las ironías del 1 de mayo, no son más que un juego de ajedrez entre los que juegan al poder, donde se juega el destino aquellos que sostienen el tablero con las manos.
No olvidemos.

Miami (Un)plugged, o cuando la ciudad seduce en una mirada

Miami (Un)plugged, o cuando la ciudad seduce en una mirada

El ojo de aquel que llega a un lugar del que ha oído o imaginado, se abre de manera inconmensurable, absorbe el entorno y se nutre de las imágenes nuevas que no dejan de sucederse. Miami ha sido de alguna manera la quimera de muchos sueños, y también de muchos desencantos. Miami (Un)plugged, es una antología editada por Hernán Vera Álvarez y Pedro Medina León y publicada recientemente por Ediciones Suburbano. La antología recoge crónicas y ensayos personales de veintiún escritores provenientes de varios puntos de América latina y también desde España, la idea de estos géneros, nos garantiza que los textos serán mucho más íntimos de lo que uno se imagina. Eso nos permitirá ir deduciendo no solo las percepciones de los autores, sino también que podremos internarnos en esa fibra esencial del pensamiento humano. Una visión honesta y cruda a la vez.
Al leer los textos podemos empezar a clasificarlos en tres categorías definidas por el tipo de relación con la ciudad, aquellos que nos hablan de la Miami del ensueño, la ciudad mítica que se percibe en la bruma de la emigración y que nos la han vendido en el catálogo imaginario de lo fascinante. Una segunda categoría nos habla de aquellas experiencias del que ya vive en la vorágine citadina y se aferra a la idea de seguir batallando entre el sueño americano y la sórdida realidad de lo cotidiano. La tercera escala es la de aquellos textos que nos hablan de manera reflexiva, desde la experiencia de los años de haber vivido en la ciudad que se debate entre una suma de culturas mientras busca la propia. Esta sumatoria de distintas experiencias nos hace ver un espectro amplio del proceso de aculturación y también del de deculturación del ser humano. Es un acierto de los editores ofrecer una amplia gama de momentos porque eso ensancha las visiones de una ciudad que muta, que crece y que se adapta a los cambios del paisaje humano y urbanístico.
Nos encontramos con muchos textos que narran la visión personal del autor, pero también hay aquellos de los que nos ayuda a entender un poco el proceso histórico de una ciudad vibrante pero al mismo tiempo, con rastros de pueblo grande. Algunos textos nos hacen caminar con un premio Nobel de literatura, otros nos hacen ver la arquitectura tan distintiva de la ciudad y también tenemos aquellos que nos recuerdan el paso inexorable de las modas, de los nombres que marcaron hitos, de las distintas corrientes migratorias y de los desastres naturales que dejaron una cicatriz profunda en la psiquis de la ciudad.
Miami (Un)plugged se me hace una lectura obligada desde varios puntos de vista. Primero que nada porque hay historias mínimas que merecen darse a conocer, y porque la relación con una ciudad siempre es demasiado personal e íntima. Eso nos ayuda a entender un poco más no solo al ser humano, sino también al proceso social que moldea a un centro urbano. También podemos verlo desde un punto de vista sociológico y de cómo los procesos históricos afectan el desarrollo de una comunidad: recesiones, guerras, desarrollos urbanos y por supuesto la inmigración.
Esta es una antología que abre una puerta al entendimiento de los cambios de personalidad de una ciudad y sus habitantes, a través de los testigos en primera fila, pero también para vislumbrar un futuro incierto, porque abre las posibilidades a lo que se viene. Algo que no sabremos de dónde o de quiénes provendrá, pero que seguramente llegará sin hacerse anunciar.

miércoles, 5 de abril de 2017

En busca de la Pertenencia y el conflicto de no estar. Pertenencias, Narradores sudamericanos en Estados Unidos

Por Alejandro Monasterio Bogado

Si escribir es un acto subversivo, ¿qué significa escribir en español en Estados Unidos? Pertenencias, Narradores sudamericanos en Estados Unidos, es una búsqueda de ese dilema inconcluso que es el inmigrante. Desde el título, los editores de esta antología, la ecuatoriana Melanie Márquez Adams y el peruano Hemil García Linares, nos invitan a adentrarnos en la filosa sugerencia de que el inmigrante, por definición, se encuentra en la nubosa situación de no pertenecer a un lugar, y desde ese incómodo lugar, procura no dejar desvanecerse del origen que añora, que idealiza, pero que no sabe si todavía existe tal cual lo dejó.
                La antología Pertenencias.., consiste en veinte relatos de escritores sudamericanos de distintos puntos del subcontinente; dos ecuatorianos, cuatro chilenos, dos colombianos, un venezolano, dos argentinos, un uruguayo y ocho peruanos. En el prólogo, escrito por el autor argentino Fernando Olszanski, el reconocido escritor hace hincapié en el momento único que vive Estados Unidos. Un momento de intolerancia y misticismo que acecha en particular a nuestra comunidad. Olszanski resalta que el arte es una fuente natural de comprensión y que antologías como Pertenencias… pueden ayudar a crear conciencia y espacios de interacción entre las comunidades en conflicto.
                Entre los escritos, podemos ver la interacción constante entre los personajes que buscan desenfrenadamente ser parte de una sociedad que a veces es permisiva, y otras, decididamente hostil. Melanie Márquez Adams y Hemil García Linares, han compilado una buena suma de historias, algunos cuentos y otros capítulos de novela, que funcionan de manera independiente, pero que en conjunto, revelan la problemática de una minoría y su lucha para hacerse espacio en una sociedad cada vez más diversa, pero al mismo tiempo tan cerrada como el ciego y obsesivo amor al poder.
                Pertenencias, Narradores sudamericanos en Estados Unidos, es una antología que ha seleccionado escritores sudamericanos para mostrar a nuestra comunidad en conjunto, pero que no evita a ninguna nacionalidad ni región, porque la problemática migrante es común a todas las nacionalidades. Esta es una buena antología, por la calidad de sus autores y por la temática. Que los proyectos como Pertenencias… sigan viniendo, porque esto es tan necesario como el pan y el vino en cada mesa, porque al espíritu y al intelecto también es necesario alimentarlo.

Alejandro Monasterio Bogado, periodista de origen sudaca radicado en Milwaukee.  

viernes, 20 de enero de 2017

Piglia y la picazón que da su nombre

Ricardo Piglia fue un escritor notable. Sin dudas sus novelas tienen el toque distintivo de su literatura, y para mi entender Respiración artificial y Plata quemada son sus mejores trabajos de ficción. Como crítico fue muy certero en sus análisis, Crítica y ficción es una guía fundamental para cualquier aspirante a escritor.
Piglia ganó muchos premios a lo largo de su vida: El Rómulo Gallegos, El Kónex al mejor escritor argentino de la década, el Formentor de las letras, y también el Premio Planeta de 1997. Y aquí quiero detenerme un poco. Porque este hecho es el que primero se viene a la mente de uno al mencionar su nombre. El premio Planeta de ese año fue un escándalo, de hecho fue un arreglo infame. Piglia ya tenía arreglada la publicación de Plata quemada con la editorial, pero había una deuda económica sustancial entre él y la editorial. La editorial no tuvo mejor idea que darle el premio a Piglia, convenciendo de esto a los jurados del premio sin mencionar los detalles, que fueron nada menos y nada más que Mario Benedetti, María Esther de Miguel, Tomás Eloy Martínez, Augusto Roa Bastos y el editor Guillermo Schavelzon, como se ve, todos vacas sagradas de la literatura del cono sur. La idea fue de no entregarle el premio económico y saldar la deuda, y de paso tener un poco de promoción para la venta del libro.
El revuelo fue tal que el Premio Planeta se suspendió por varios años y Piglia fue tirado en la oscuridad de manera injusta desde lo literario, pero justa desde lo moral. En el año 2005, la justicia ordenó a Piglia y a la editorial a pagar una compensación económica al escritor Gustavo Nielsen por daños y porque la payasada del premio fue muy grotesca.
Ya sabemos cómo son las editoriales, los editores y los agentes, solo quieren vender libros y hacer dinero. Piglia y su literatura no se merecían una mancha de este tamaño. Sus libros son buenos y su lugar dentro de la literatura mundial está bien sostenido por su obra creativa. Lo del escozor que uno siente al escuchar su nombre relacionado a un premio arreglado, será cuestión de valorarlo de acuerdo a los instintos literarios que uno tenga. Aunque algo desagradable no deje de picar en los oscuros recintos de la imaginación.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Trump, el Brexit y el último bastión de la supremacía blanca

Ya con los resultados de las elecciones en los Estados Unidos, podemos hacer una proyección acertada sobre la dirección que está tomando el mundo. Hace unos meses, cuando Gran Bretaña había decidido dejar la Unión Europea, podíamos ver que el fenómeno de la inmigración era un factor determinante en la manera de votar. Los ingleses no querían que su país se convirtiera en un crisol de colores, sino que preferían mantener su aislación e idiosincracia de isla inexpugnable. Cuando el mundo criticaba esta postura, Trump la elogiaba, y seguía predicando la construcción del muro, la prohibición de musulmanes y la deportación masiva de inmigrantes indocumentados. Como así también recrear el poder militar y exterminar a los terroristas. Y parece que el discurso surtió efecto.
Si bien todas las encuestas daban a Hillary Clinton como ganadora de las elecciones, uno debe preguntarse el por qué de este resultado sorpresa. Es evidente que el hombre blanco de la clase trabajadora no ha visto cambios en su situación por mucho tiempo. La promesa de Trump, de hacer “América grande otra vez”, significa que se deseaba que Estados Unidos vuelva a ser como era antes, un país dominador, selectivo y con oportunidades para aquellos que sostenían el poder: La clase gobernante, los blancos. Pero hay un dato secreto en todo esto, es que nadie decía que iba a votar por Trump, porque daba vergüenza, no era políticamente correcto, pero en el cuarto oscuro las cosas cambiaron, ese discurso racista, sexista y separatista se volvió realidad. El íntimo deseo de volver a ser una América blanca y poderosa se reflotaba desde la oscuridad de las urnas.
Muchos analistas dicen ahora que la gente quería un cambio, que Clinton representaba al establishment del fracaso de los últimos 30 años, tanto demócrata como republicano, y tienen razón. Hillary solo hablaba de mantener lo bueno que se había hecho hasta el momento. El problema es que en realidad con Trump no habrá cambio, habrá una vuelta atrás hacia los años 50, cuando Estados Unidos se convirtió en la primera potencia económica y militar del mundo. Con una plataforma ultra derechista, acérrima enemiga de los inmigrantes, y plagada de promesas imposibles de cumplir, Trump ha logrado despertar un sentimiento nacionalista que no incluye a todos, que suena más clasista y cercana a un sistema de castas imposible de mezclar.
Solo el tiempo dirá si esto es verdad o no. Pero parece ser que el melting pot del mundo no lo quiere ser más, quiere que perdure lo que era antes, un país que decide a dedo quien progresa y quien no. Un país que se expande a voluntad y a costa de otros, en fin, el regreso al Destino Manifesto que nunca debió haber dejado.

domingo, 16 de octubre de 2016

¿Qué se premia cuando se otorga el premio Nobel? Bob Dylan y la incognita de cambiar o no cambiar

¿Qué se premia cuando se otorga el premio Nobel? Bob Dylan y la incognita de cambiar o no cambiar

Veo que hay reacciones dispares por la elección de Bob Dylan como Premio Nobel de Literatura. Algunos dicen que Leonard Cohen hubiese sido una decisión más correcta, o que hubiese sido mejor no innovar y dárselo a un escritor ya consagrado como Murakami, Joyce Oates o incluso Margaret Atwood. Por supuesto todo eso tiene que ver con el gusto personal, con la geografía o incluso con el nacionalismo. Pero creo que no hay que olvidar qué es lo se premia cuando se otorga el Nobel de Literatura. No se premia a un autor solamente, sino que se premia a una lengua, a un estilo, se premia incluso a una generación. 
Recuerdo que Carlos Fuentes, respondiendo a la pregunta que si creía que alguna vez le iban a dar el Nobel, dijo que a él ya se lo habían dado el día que premiaron premiaron a García Márquez. Algo parecido había dicho el inmenso Jorge Amado, el premio que le habían dado a Saramago era para toda la generación de escritores que trabajaban en lengua portuguesa. Lo que Fuentes y Amado trataban de decir, es que el Nobel es también inexorablemente, un premio político.
Entonces, ¿qué se premia en Bob Dylan? Por supuesto se premia su carrera y sus composiciones. Su poesía inoxidable, su compromiso con el hombre y su pasión por hablar de cosas importantes. No me parece que se premia por que sí a un músico, sino que hay que tomarlo quizás como una protesta hacia donde va la música, la poesía y el arte en general en estos días. Hoy los valores del arte son vender rápido, hacer mucho ruido, llamar la atención y hacer hincapié en lo efímero. La obra de Dylan, y la de Cohen y la de tantos otros monstruos sagrados del arte es todo lo contrario a eso, y tal vez la academia sueca trate de llamar la atención al cambio que se esta generando y recordarle al mundo que el arte sin compromiso no dura más que la mirada perecedera de un transeúnte.
Creo que es bueno que se reconozcan otros géneros literarios, el premio al dramaturgo Darío Fo fue una grata sorpresa, el galardón a la periodista Svetlana Alexiévich fue algo refrescante por el compromiso social, algo ajeno al mundo occidental últimamente. 
Ahora pensemos en nuestra lengua y en el premio Cervantes, o el Príncipe de Asturias o el Juan Rulfo, ¿y si se lo dieran a Joan Manuel Serrat? ¿O a Joaquín Sabina? Quién realmente podría cuestionar esas decisiones? Porque no escuchamos a estos autores por sus melodías, sino por sus letras. Que guardan una poesía diferente, pero no por eso inferior a otras.
Tal vez es tiempo de que nosotros pensemos en revisar nuestros estándares, y darnos cuenta que al mirar fuera de nuestro pequeño espacio hay mucho más para ver y disfrutar. Después de todo, el mismo Bob Dylan dijo que nada es más estable que estar continuamente cambiando.


Fernando Olszanski

miércoles, 20 de julio de 2016

Escribir en Nueva York, Antología de narradores hispanoamericanos, de Claudia Salazar Jiménez

Escribir en Nueva York, Antología de narradores hispanoamericanos, es una antología seleccionada por la peruana Claudia Salazar Jiménez y que se enfoca en la narrativa que se está generando en la gran ciudad recostada sobre el Atlántico, como uno de los grandes focos literarios latinoamericanos dentro de Estados Unidos.
Ya desde el título nos podemos imaginar que la propuesta abarca varios estilos literarios. El hecho de pensar la frase “Escribir en Nueva York”, genera una vorágine de géneros que pueden expresarse de diferentes maneras. Por eso encontramos textos que se adaptan a lo que conocemos como crónica, como el ensayo, como artículo periodístico, la memoria, sin dejar de visitar la ficción. Quizás uno de los puntos más importantes de esta antología sea que los escritores hacen de la urbe el objeto de análisis. Este análisis es a veces lingüístico, otras social, otra desde el punto de vista político, o desde el inevitable enfoque migratorio. Nueva York después de todo ha sido la mayor puerta de entrada del Atlántico al gran país del norte.
Los textos, como se decía antes, nos cuentan de la visión particular de cada escritor de lo que significa la ciudad para ellos. Muchas veces nos encontraremos con que la ciudad tiene vida propia, que interactúa con los narradores y que como cualquier ser viviente se presta o se esconde dependiendo de las circunstancias. Otras veces se deja ver en cueros ante los ojos impávidos del inmigrante que la ve por primera vez, entre el pavor y la fascinación del encuentro fortuito. Algunos escritores apelan a la memoria para rescatar una ciudad que se debate entre la inmortalidad y el olvido. También podemos ver algunos trabajos que son parte de algo mayor, una novela, un libro de ensayos o una investigación que nos invita a esperar para llenar la retina de letras.

Es bueno que existan antologías como Escribir en Nueva York, es necesario y es positivo porque este tipo de trabajo editorial nos habla ya no de la melancolía del terruño, sino del hoy y del ahora. Los personajes, ficticios algunos verdaderos otros, se enfrentan a lo cotidiano, a lo que nos afecta día a día, a la realidad de confrontar una metrópolis cosmopolita por naturaleza, pero no por eso menos hostil o menos provocativa. La ciudad es un animal agazapado. La ciudad es un cuerpo para recorrer. La ciudad es también la promesa del futuro y la llaga de los recuerdos malditos. Los escritos de Escribir en Nueva York, nos recuerdan que la literatura no solo es un refugio donde encontrar nuestra esencia, sino también donde establecer pautas, criterios y esperanzas. La ciudad está allí, latente, a la espera en un callejón oscuro, pero con libros como Escribir en Nueva York en el bolsillo, una puede caminar con confianza, porque será más fácil entender ese cemento del que esta hecho el ser humano.

domingo, 17 de julio de 2016

En el Lost ’n’ Found, libro de relatos de Santiago Vásquez Vaquera

 
En el Lost ’n’ Found,
 libro de relatos de Santiago Vásquez Vaquera
Suburbano Ediciones, 250 páginas, $18.99, ISBN-13: 978-0989095358
  
Las editoriales en español en Estados Unidos son los pilares de un movimiento que crece y que disemina la experiencia latina de vivir en este país. Suburbano es una de ellas. Bajo el nombre de SED, o Suburbano Ediciones, desde Miami y en dirección al centro literario norteamericano, ha empezado a mostrar a una buena lista de escritores hispanos que ensayan entender lo cotidiano de este país, escritores que con sus certezas y sus experiencias ayudan a develar, en una descripción minuciosa, los distintos avatares de una sociedad en constante cambio.
Entre esos escritores se encuentra Santiago Vaquera Vásquez, que nos presenta su libro de relatos En el Lost ’n’ Found. Vásquez Vaquera nos trae una colección de historias que suenan distantes pero que están muy cerca de la soledad, la alienación y el continuo devenir social y cultural que afecta a Estados Unidos. El título del libro nos da un pista esencial para entender el contenido de estos relatos. Los personajes se encuentran y se muestran conscientes de una realidad que a veces es imposible cambiar, como perdidos en el elemento socio-cultural que ofrece esta sociedad. Las circunstancias nos muestran desidia, pasmosidad y reacciones inesperadas al confrontar esos detalles que definen una vida. Vásquez Vaquera construye de alguna manera un alterego en sus personajes, muchos de ellos son profesores universitarios que quieren escribir y que se dedican a analizar lo que sucede en su entorno. Esto tampoco es casualidad, ya que Vásquez Vaquera es profesor universitario y se ha dedicado a estudiar lo latino en Estados Unidos.
Habiendo nacido en California, Vásquez Vaquera ha alternado su escritura entre el inglés y español. En En el Lost ’n’ Found, el autor intercala en su lenguaje fluido, un spanglishque sienta bien y que se acomoda a las expresiones idiomáticas del español. Es necesario entender que las lenguas están en continuo contacto y que es algo normal mezclarlas y encontrarle el sentido literario adecuado. Es bueno y fundamental que este libro se anime a usar un registro tan cotidiano como regular en la vida de cualquier persona que se mueve en un constante vaivén lingüístico. Esto nos acerca a la certeza de que las culturas se influyen una a otra, como así también lo hacen las lenguas y los baluartes sociales. El experimento social del melting pot norteamericano lleva ya un par de siglos y Vásquez Vaquera nos muestra su visión del mismo.
En el Lost ’n’ Found es un libro interesante. Quizás su punto más alto se encuentre en el relato que le da el título al libro, como uno de los más psicológicamente elaborados. Cada uno encontrará su propia verdad al leer estos relatos. Por suerte hay muchas de esas verdades con la que uno se puede identificar. Está en cada uno vislumbrar lo que espera encontrar al pararse en el portal de un Lost ’n Found.

 ∴
Fernando Olszanski, escritor y editor argentino radicado en Chicago. Es autor de la novelaRezos de Marihuana y el libro de cuentos El orden natural de las cosas, libro galardonado con el International Latino Book Award. Su próximo libro de relatos se titula Rojo sobre blanco y otros relatos, y se publicará durante los próximos meses bajo el sello Ars Communis Editorial.

sábado, 6 de febrero de 2016

Cuando la novela es tan negra como la vida, Entrevista a Guillermo Rubio.

Cuando la novela es tan negra como la vida

Fernando Olszanski Publicado 2016-02-04 03:52:41


Guillermo Rubio. Foto: Gustavo Monroy

Entrevista con Guillermo Rubio

La obra de Guillermo Rubio ha irrumpido a mano armada en el espectro literario de la novela negra. Con textos fluidos y de gran dinámica, Rubio nos muestra un submundo que fascina y asusta al mismo tiempo. Policía de profesión, y de a ratos camionero, guardaespaldas y espía, Rubio nos pasea, a modo de Virgilio, por un presente que azota la realidad mexicana y latinoamericana, la realidad de la violencia, la corrupción y el narcotráfico. Testigo de su tiempo, Rubio crea antihéroes en los que lo social, lo humano y lo cotidiano se mezclan en un coctel de drogas, balas, y vidas cortas, pero muy intensas. Para conocer un poco más al hombre, invitamos al escritor a que nos hable de su obra. Pasen y vean, que no hay desperdicio.

¿Por qué novela negra? 
Para escribir la primera letra encaminada a formar o crear un relato es necesario saber de lo que vas a escribir si eres un poco avispado y sincero contigo mismo vas a escoger un tema que domines al grado de la perfección para que no enredes imaginando lo que nunca has visto… Sobre todo suponer en color negro denso.
En mi caso particular, las primeras letras profesionales fueron policiacas, las iniciales como Policía judicial del Estado de México: Homicidios, aprehensiones, robos, violaciones, investigaciones, secuestros y antiguerrilla. Redactaba informes con lo básico del caso en cuestión.
Pasaron 12 años con estas rutinas. Pasé a ingresar a la Dirección Federal de Seguridad como agente investigador y cambié la pistola por la pluma. Los informes que realizaba eran: Detallados, precisos, concisos, oportunos y veraces. Las labores de inteligencia son demandantes de información. Esta disciplina me agradó de sobremanera y cuando me corrieron era Sub Delegado en Sinaloa. Este trabajo me enseñó a tejer novelas verdaderas de intriga, malos manejos, gestación de movimientos obreros de importancia y todo lo que atañe a las fuentes de información que tenía asignadas.
El destino me empujó a pertenecer a la Policía Judicial del DF, por mi experiencia de contra guerrilla, en 1990 cuando mataron a dos vigilantes del diario “La Jornada” por el Partido Revolucionario Clandestino Unión del Pueblo (PROCUP). Fui comisionado a proteger al Director, su familia e instalaciones, los primeros días fueron tensos, después todo fue Arte. Durante seis años conocí a un gran número de personalidades de las diferentes ramas de la creación nacional e internacional. Leí, vi, escuché, comparé y de golpe y porrazo decidí que sería inmortal igual que ellos, el camino sería la literatura y el género negro.
¿Qué si lo domino? Sí, escribo lo que conozco.
¿Mis referentes?
Mmmmm, Mmmm. Sonará presuntuoso pero la verdad nadie ha influido en mí, mis textos son de un tipo que estudió los seis años de primaria, no hay la más mínima formación académica. ¡Eso sí! He leído cientos de libros, desde niño fui seducido, por Verne, Dumas, London, Rampa, Víctor Hugo, después cientos de novelas vaqueras y tramas policíacas.
Siempre me incliné por relatos sencillos, nítidos y apasionantes. La única referencia que tomé de todos ellos fue escribir con pasión para agradar y cautivar.

Has expresado que escribes para agradar al lector y que cuando escribes, al mismo tiempo es como si cada letra o palabra te contaran la historia. ¿Cómo es que se logra esa conexión con el lector? ¿Quieres contar una historia o prefieres contarte una historia? Háblanos de ese momento creativo donde la novela se desarrolla.
Después de leer a dos o tres laureados de la literatura nacional cuyos textos eran dignos de venderlos como papel para reciclar, que vivían con la gloria de un libro bueno y dos, tres malos y los demás pésimos, aparte que se sentían iluminados de las Letras, o lo peor, que muchas personas estaban decididamente convencidos que eran la pura verga como narradores, y la verdad o me imagino que su escritura era para ellos, trataban de obligarnos a leer algo suyo…
Sentí que me podría sentarme en su mesa, porqué la verdad en el género que escogí había un chingo de malos, malos y malos escritores mexicanos y extranjeros.
Decidí escribir Pasito tun tun lo concebí del periódico con la nota del momento, para mi aquí empezaba el reto, era más que suficiente para armar un historia para mí y sobre todo para quién se atreviera a que lo llevara de la mano con una novela basada en un hecho real y así salió de mi cabeza este relato irreverente, con mala estructura y sobre todo con visible torpeza literaria, con una negación de perder el tiempo con puñetas universitarias, cada párrafo fue una invitación a continuar leyendo, sonriendo y azorándose la verdad que el primer fan de Guillermo Rubio, soy yo, escribo para reír, espantar, imaginar y sobre todo los invito a ver lo que escribo con pocas letras.
Mi literatura en Pasito tun tun es minimalista, pero, para ser mi primera novela me salió chida, rallando en: Nunca moriré. Ja, ja, ja. El Yaqui será eternamente conocido en el género negro mexicano. El Yaqui es mi hijo mayor, después salió El Sinaloa. Una novela mejor construida que El Yaqui.
El Sinaloa un relato en cual me esmeré en hacer una novela para los que leen mamadas apegadas a la realidad, para los maniáticos del género, al parecer la lectura del texto fue de horas o días, por lo digerible de la trama, la mayoría dio una buena aprobación y de nuevo me gusté como narrador.
Con la soberbia del más humilde samurái, escribí dos novelas: Visitando al Diablo editado por la Benemérita Universidad de Puebla, una novela que es una verdadera mamada, mala y divertida, cargada de ego a lo cabrón, es mi venganza para con los escritores malos. Me tomé el privilegio de convertirme en personaje real, la neta, no me gusté en esta novelucha. No es pésima.
En marzo en la feria de la BUAP, se presentará Una noche de suerte. Otra jalada de pelos con sabor a literatura tipo “Libro vaquero” vamos a ver qué resultado con los estudiantes, el texto no le llega ni a la cintura a mis dos hijos, a ver cómo le va, lo que puedo asegurar a quien le guste el relato que lo lleve a ninguna parte, literalmente a perder el tiempo con jaladas y el personaje, ¡soy yo! Casi prometo no volver hacerlo, el caso es que me di un gusto de naco literario y me vale para pura madre que me critiquen por divertirme dejando huella.
Publiqué por mi cuenta y riesgo en Amazon Malik Rubio, Confieso que he ladrado,narré doce años de vida del Malik, mi hijo perro que también se inclinó por ser escritor y al parecer valió madre porque la única lectora que es mi hija Lucy que lo compró, hasta el momento no ha comentado nada, segundo fracaso.
En este momento está concursando una novela negra que trata sobre un pobre migrante centroamericano que cae en manos de los Zetas y según yo es un buen relato, la neta que me gustó o que definitivamente me podría hundir por tratar de combinar la ficción con realidad negra Espartaco es mi tercer hijo que le puede dar en la madre al Yaqui y al Sinaloa, sus dos hermanos o cuando menos se pueden respetar. ¡Una trilogía! Esto suena muy decente.
Esto es un historial negro, documentado e inspirado por algunas experiencias personales y lo demás la imaginación y los medios de difusión pusieron los temas al azahar. Y sobre todo agradar a quién lea mi relato esperando que cuando menos lo termine.

También declaras que te gusta describir lo real, lo lejano de la comprensión humana. ¿Qué efecto tiene para ti ese alejamiento de la comprensión cotidiana y cómo crees que el lector o sociedad en general percibe ese alejamiento: con perspectiva, perplejidad o simplemente azoramiento?
Las preguntas me invitan a evadirte como torero, pero la primera si es contestable. Mis dos novelas serias que son El Yaqui y El Sinaloa son avalados por miles, miles, miles y miles de letras impresas en diferentes idiomas sobre México negro.
Estos dos relatos encajan con el entorno según yo idóneo para la época. El Yaquiestaba del lado correcto: Presidencial y de Cartel, y El Sinaloa es de Sinaloa ¡Chingao! Las demás preguntas las podría contestar un sociólogo, sicólogo, maestro en comportamiento humano. Ja, ja, ja.

¿Existe la narco-literatura? Se habla mucho de la repuesta literaria a los tiempos que vive México, aunque no es un tema particular de México sino de toda América latina, pero ¿se le puede considerar un género o es tan solo una tendencia del momento?
¡Claro que existe, por supuesto! ¿Entonces que chingados escribimos? Somos un puta potencia en narcotráfico, violencia y preguntáis. Ja, ja, ja. Los escritores del género negro y policíaco tenemos un vasto vergel de información para hacer historias más de 70 mil cadáveres lo avalan, sin contar las historias de los que mataron a los 70 mil. Es por eso que en nuestras librerías están presentes los escritores de historias cotidianas de nuestro país. Así que te doy una perspectiva simple del material que tenemos a la mano, con lo que hay tenemos para las seis o siete reencarnaciones.
De nuevo soy parco para contestar las siguientes preguntas. Mi entorno es de término medio para estar informado de mi país, lo negro a diferentes niveles estoy todavía en buen nivel. Después, fuera de lo que circula en el extranjero de importancia tal vez me de cuenta.
La narco literatura es un signo de negro, cuando se acabe el tema quizás sea el argumento sean de: putos, políticos, presidentes, asesinos, agiotistas, curas ¿Quieres más temas negros? Cuando legalicen la droga puede bajar el encanto de lo negro del narcotráfico.

En tus novelas se tocan temas del momento circunstancial que vive el país, pero tus personajes tienen una personalidad definida y una psiquis muy particular. ¿Es tu intención mostrar al ser humano tal cual es, con heroísmos y miserias, o a pesar de la bajeza, la displicencia y la villanía hay una parte de la personalidad mexicana/latinoamericana que puede salvarse?
En las muchas novelas, películas y obras que he visto que las tramas siempre son con final salomónico: al bueno a toda madre puteado pero ganador y al malo, la muerte o la cárcel acompañada de una súper madriza.
Pues no, en mi caso aquí los pinches batos son malos y ganadores como son en la realidad, si mueren o los apresan después está dentro de la lógica, pero eso sería en otra novela. Cuando construí el Yaqui, había un chingo de Yaquis verdaderos en las policías nacionales y Sinaloas hasta el momento hay varios de este corte, pocos, muy pocos. Pero hay. Mmmm, también Yaquis.
Los perfiles son tomados de personajes reales y nutridos por la imaginación y lo disponible de los patrones de conducta, no se me antoja relatar a un policía gris, alcohólico, a un narco pendejo, loco, maniático, o un diputado soñando que va a ser gobernador. O lo peor, tratar de envolverlos con una trama de suspenso e intriga.
Siempre trataré de ser del bando de mi protagonista y estos no son pendejos, ellos y yo no estamos interesados en la cárcel o la muerte.
Es necesario recalcar que mi escritura es informativa con imaginación no hay mensaje de ninguna especie, lo mío es el primer entorno y lo que sucede alrededor no es tomado en cuenta como para mandar recados puñetos ideológicos, patrioteros, de denuncia, nada de nada. Suena a que me vale. Es cuestión de los antropólogos o similares de establecer esto.
En mi literatura son bien vistos los asesinos, sicópatas, jesuitas, diabólicos, sexo, agentes súper listos y todo el arsenal de la maldad y la contra parte. Eso sí, los malos, malos y los buenos, ídem.

Constantemente los escritores dicen que escribir es hacer catarsis, terapia o incluso psicoanálisis. En tu caso, tanto la prensa al hablar de tu trabajo, como tú mismo, han dicho que se trata de un caso de diversión, tanto personal como a nivel lector. ¿Es eso para ti escribir, o acaso hay también un trabajo emocional interno a través de la literatura? ¿Cómo es que justificas tu existencia a través de la literatura?
No siento catarsis de nada, la palabra me da una impresión de puto arrepentido, ¿Terapia y sicoanálisis? Ja, ja, ja. Ni madres.
Cuando hablas de ti es muy fácil caer a cualquiera de los extremos. Estoy aprendiendo a ver la realidad de mi aportación al género de mi país con dos novelas que dentro de generaciones venideras me van a tomar como referencia académica de un mexicano que cuando menos logró un par de novelas de buen ver, de hecho El Yaqui y El Sinaloa son nombrados en Universidades, preparatorias y referencia para licenciatura, maestría. Esto vale más que un premio literario.
No creo que exista un escritor que no soñó con la inmortalidad mientras escribía. Soy uno de ellos. Y modestamente en vida veo los resultados poco a poco, quizás son logros minúsculos pero a mí me llenan de aire para continuar.

Esta cultura del narcotráfico y corrupción que tan claramente describes en tus novelas, ¿es parte de una decadencia general del continente latinoamericano o es la respuesta desesperada a los malos manejos políticos, la extrema pobreza, o la constante marginalidad que se vive en el continente?
Aquí se aplica el refrán sinaloense “Te fuiste para lado de la verga”. Mis relatos son verosímiles con el entorno en que se describen, quizás exagerados pero son copia del gran porcentaje de los narcotraficantes.
En cuanto a lo demás preguntado, soy un pinche ignorante que no me atrevo ni me interesa opinar sobre socio política o económica.

En tus novelas Pasito tun tun y El Sinaloa, hay una elevación casi mítica del asesino. Este es un fenómeno que se ha visto también en otros géneros como en la música y el cine. ¿Qué es lo que buscas como autor al momento de crear un personaje?
Hay que tomar en cuenta que El Yaqui y El Sinaloa son personajes descritos en una época de oro de sus funciones. La vida negra real, humana tiende ser muy fácil para los Ases de la baraja, hasta que llega la muerte o la cárcel.
En este trayecto es cuando se convierten en leyendas. Lo único que puede variar un poco es el carácter de cada quién, pero todos coinciden en la esencia del bienestar propio.
Existe un raro porcentaje de ganadores retirados en la vida real dentro de la delincuencia, me identifico plenamente con ellos por bajar al inferno, salir ganando y después andar tranquilamente por las calles de Dios con billete en las manos o la vida.
Si mis personajes hubieran sido reales por lo seguro que tendrían un par de corridos.
Ahora que terminé mi novela Espartaco, me di cuenta que había logrado tres héroes violentos, ganadores, sin corazón, con algo de humanos, diferentes características o cuando menos uno que independientemente que de víctima se convierte en verdugo.¿Lo que busco al escribir?…Para empezar que no abandonen la lectura, segundo, que recuerden donde habían dejado de leer y tercero, que satisfaga las horas o días invertidos y cuando nombren una novela mía sea por los protagonistas.
¿No quiere nada el bato, verdad? Ja, ja, ja.
Mi próximo libro va a ser un trabajo serio, mejor de lo realizado hasta el momento, será un pinche ladrillo de seiscientas cuartillas y el tema será: La Liga Comunista 23 de septiembre y la Brigada Blanca, pienso hacer un trabajo histórico, apegado a las fechas clave y hechos reales, con novela según yo: apasionante de los dos bandos voy a tratar describir tres atmosferas y entrelazarlas según el momento. Es un proyecto para dos años de investigación y escritura, otro de correctiva. Estoy contento de planear un trabajo que suena a bastante serio. Vamos a ver si estoy avanzando con esto de la escritura. En Marzo sale Una noche de suerte editada por la BUAP, está buena, pero no muy buena. Ojalá me equivoque. 

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Guillermo Rubio nació en México D.F. en 1949. Fue policía de tránsito del D.F., agente judicial del Estado de México, hizo cursos protección a personas connotadas, guerrilla y antiguerrilla, antisecuestros, tiro, manejo, inteligencia y contrainteligencia impartido por Mossad. Y unos pocos más irrelevantes dentro de la formación. También fue peón de construcción carretero, operador de maquinaria pesada, chofer de camiones de carga. De los 16 a los 21 años. De los 22 a los 50 año fue judicial del Estado de México, agente antiguerrilla de la Brigada Blanca, Dirección Federal de Seguridad, Judicial del D.F., Policía Judicial Federal. Como escritor ha publicado: Pasito un tun, Tiempo Extra Editores. 2006. El Sinaloa, Terracota Editora. 2012. Visitando al diablo, Editado por La Benemérita Universidad de Puebla. 2014. Confieso que he ladrado, Auto editado para E-book. 2015. Confesiones de un judicial, 14 textos policíacos de 800 palabras publicados en el diario NUESTRO.